Viernes
29 de Junio de 2002. Ahora sí que vemos cerca el buen puerto para este
viaje.
Nos ha gustado mucho Portomarín que es un pueblo nuevo ya que el viejo fue
inundado para realizar un pantano. Nos llama mucho la atención su Iglesia
que piedra a piedra fue trasladada desde el lugar antiguo hasta donde hoy
se encuentra y aun pueden verse en sus piedras el número que les asignaron
a cada una para volver a colocarlas en el mismo lugar.
Desde Portomarín tomamos el camino y entre grandes bosques de eucaliptos y
el frescor extraordinario de los lugares por donde vamos discurriendo
llegar, después de un largo recorrido al Monte del Gozo. Bonito nombre el
de este monte y que sin duda le viene al pelo, pues no habrán sido y serán
en un futuro pocos, los que desde él, viendo al fondo la ciudad de
Santiago de Compostela hallan experimentado un gran gozo después del gran
esfuerzo que se ha realizado para culminar esta aventura.
En el Monte del Gozo disfrutamos de unas buenas instalaciones y de la
amabilidad de sus albergueros (gracias Rafa) que solícitamente nos acoge
en estas instalaciones con capacidad para 2000 peregrinos sin ponernos
ningún problema ni por la hora ni por nuestras bicicletas que a muchos no
les deben de gustar.
Durante la tarde hemos paseado por los alrededores contemplando la ciudad
a distancia y esperando que llegue mañana para acercarnos hasta la Plaza
del Obradoiro para culminar el viaje.
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Albergue: En el Monte del Gozo, con capacidad para 2000 personas y unas
buenas instalaciones.
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Precio: La voluntad
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