Miércoles
27 de Junio de 2002. Nos encontramos ante una de las jornadas más
comprometidas que pensamos a priori tiene esta aventura que hemos
emprendido. La ascensión a la Cruz de Hierro.
Comienzo poco a poco a mi ritmo para no castigar mi maltrecha rodilla. La
subida que resulta dura pero asumible a mi marcha la voy despachando sin
demasiado problema. Llegamos ante la cruz y cumplimos uno de los ritos del
camino cual es tirar una piedra que llevamos desde nuestra tierra para tal
menester a un montón que se va formando al pie de la cruz . Yo he optado
por llevar una piedra de la vía del tren (de donde comemos a Dios gracias)
y en ella, con rotulador indeleble, he escrito el nombre mío, el de mi
mujer y el de mis dos hijos. Cumplido el trámite, hemos comenzado el
descenso y en él he tenido la primera y única avería de la bicicleta
(nuevamente gracias amigo Blas). Se me ha soltado el portaequipajes y
bajando ha comenzado a hacerme un tremendo ruido ya que iba apoyado en la
rueda trasera. Afortunadamente venían detrás unos amigos valencianos
(también ferroviarios como yo) y como traían un coche de apoyo lo hemos
solucionado estupendamente.
Aunque en un principio contábamos con subir O¨Cebreiro en esta jornada
dado lo tarde que es y que el tiempo amenaza con una gran tormenta, nos
quedamos en Vega de Valcarcel y dejamos la gran subida para mañana a la
espera de una mejoría en el tiempo.
Nos ha gustado mucho Vega, situada al pie del O´Cebreiro, con un precioso
río (el río Valcarcel) cuyas orillas las tienen muy bien cuidadas
para uso y disfrute de los lugareños y veraneantes.
Hemos tenido una de las mejores comidas de éstos días en el Mesón con un
caldo gallego que estaba para relamerse de gusto, cantidad y calidad no le
faltaban a esta comida en ninguno de sus platos.
El albergue estaba bastante viejo y con una sola ducha pero como estábamos
cansados y la tarde estaba de mucha tormenta poco nos importan estos
detalles.
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Camino: Bien a ratos y duro aunque hacemos la etapa excesivamente larga.
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Precio: 3 Euros.
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Comida: En el Mesón estupendamente.
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