Lunes 25 de Junio de 2002. Nada mas levantarnos, el día nos reserva la
primera sorpresa. Al ir a ponerme un poco de leche chocolateada para el
desayuno, se me cae un baso de las estanterías (de los dos o tres que
había) y se rompe. La Alberguera, de la que ya he hablado, empieza a
regañar, maldecir y demás según camina de un lado a otro sin rumbo. Todas
las disculpas son pocas.

Las bicicletas las teníamos recogidas en una cochera junto con el coche
del cura y pasadas las siete y media de la mañana aun no había venido a
abrirnos el garaje para recogerlas.
El día es tremendamente frío y el viento afortunadamente nos sigue dando
de espaldas lo que sin duda viene a favorecernos en nuestro caminar.
Afortunadamente hemos traído prendas muy versátiles que con poca cosa se
transforman en prendas de abrigo o no. El camino por lo demás se hace algo
monótono por llano que es, hay veces en que dudas que el pueblo que ves en
la lejanía se esté aproximando o no hacia nosotros. Es en estos momentos
más que en ningún otro cuando admiramos a los peregrinos que realizan el
camino andando, pues aunque por lo llano no requiere un excesivo esfuerzo
físico, la monotonía y las larguísimas rectas han de parecerles
interminables.
Al entrar en León nos encontramos un ciclista que muy amablemente no
acompaña hasta el albergue que resulta ser el antiguo colegio de huérfanos
de ferroviarios y que tiene unas buenas instalaciones.
Después de comer hemos visitado la ciudad y nos ha gustado mucho la
Catedral con sus preciosas vidrieras y el Hostal de San Marcos
Como cosa curiosa hemos visitado una exposición de artistas catalanes (De
Picaso a Gauidí) y he preguntado al señor que guardaba la sala que tenía
Pablo Gargallo de catalán cuando nació en Maella y creo que por ahora
Maella es aragonesa.
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Camino: Bien, muy llano y con muchísimas rectas aunque muy monótono.
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Albergue: En León en el antiguo colegio de huérfanos ferroviarios
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Precio: 3 Euros
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