Sábado
30 de Junio de 2002. Ya ha finalizado la aventura. Ahora ya de forma
testimonial pero vestidos de "paisano" tomamos nuestras bicicletas y nos
presentamos en un momento en la Plaza del Obradoiro de Santiago de
Compostela final esperado de nuestro viaje.
Lo primero que hacemos es visitar la Catedral, darnos los consabidos
cabezazos, poner las manos en los sitios previstos a tal efecto por la
tradición y dar gracias a Dios (y a Santiago) de haber podido terminar con
éxito nuestro Camino.
Ha costado un largo esfuerzo, ha merecido la pena y me gustaría que se le
diera algo mas de importancia a realizar el viaje en bicicleta de montaña
pues es una forma muy dura de realizarlo, para que de esta forma no se
pusieran tantas trabas a los ciclistas por parte de algunos albergueros,
que creo con buena intención pero pocas miras, no nos dan albergue a los
ciclistas y si lo dan lo hacen a una hora muy tardía.
Siguiendo otra tradición no escrita pero sí pensada en los preparativos
del viaje, nos comemos una estupenda ración de pulpo con ribeiro que nos
comienzan a reponer nuestras maltrechas fuerzas.

Asistimos a misa del peregrino y casi como un milagro conocemos a la
monja que, con una esplendida voz, canta la misa de doce en el Altar Mayor
de la Catedral y que hace poco tiempo ha estado en el barrio
donde vivimos. Después de hablar largo rato con ella, nos regala unas
pequeñas gaitas gallegas y nosotros le entregamos unos lazos bendecidos de
la Virgen del Pilar que traíamos desde Zaragoza para poner en algún lugar
y que ella nos promete colocar en el Sepulcro del Santo. Consideramos un
esplendido final para esta aventura que hoy concluye y esperamos algún día
volver a repetir.
Juan y Jesús año 2002
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