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Artículos médicos... EJERCICIO FÍSICO Y SALUDAlejandro Bierge Valero. Médico de Familia.
Comenzamos ahora una
serie de artículos dedicados al ejercicio físico, al deporte, y hemos
considerado que lo mejor era empezar hablando de salud para tratar de evitar que
aquello con lo que disfrutamos en nuestros ratos de ocio, pueda perjudicarnos por carecer en un periodo concreto o de forma
permanente de las condiciones necesarias para ello.
Empezaremos, a modo de estímulo, por detallar todas aquellas buenas
razones por las que nos resulta beneficioso el ejercicio físico:
1.
Las
personas físicamente activas viven más años y con mayor calidad de vida.
2.
Disminuyen
las posibilidades de padecer infarto de miocardio, infarto cerebral, diabetes,
hipertensión arterial, hipercolesterolemia, osteoporosis, obesidad, cáncer de
colon, depresión.
3.
Puede
ayudarnos a dejar el consumo de tabaco, de alcohol o de drogas.
4.
Nos
sentimos de mejor humor, dormimos mejor, hacemos mejor las digestiones y
mantenemos un ritmo intestinal adecuado.
5.
Mantenemos
entrenados los músculos para las actividades de la vida cotidiana y evitamos la
aparición de dolores musculares, articulares y óseos y la aparición de
varices.
6.
Una
buena forma física permite tolerar mejor las temperaturas extremas y el dolor.
También nos permite rendir más en nuestra actividad profesional, en
nuestros estudios y en nuestras diversiones, mejorando con ello nuestra calidad
de vida.
7.
Nos
proporciona una forma de diversión y de pasar unas horas en compañía de
amigos; este punto puede que no influya en nuestra salud, pero sin duda es uno
de los más importantes porque consigue que una persona que está madrugando
toda la semana para ir a trabajar ponga el despertador el fin de semana para
levantarse temprano y salir de casa a hacer ejercicio.
Tras recordar los motivos que tenemos para hacer ejercicio
físico, debemos tener en cuenta que éste sólo nos será beneficioso si reúne
unas características de intensidad,
duración y frecuencia:
· Intensidad:
la necesaria para mantener la frecuencia cardiaca entre el 60 y el 85 %
del máximo teórico (220 – edad en años).
Lo explicamos con un ejemplo: una
persona de 40 años tendrá una frecuencia cardiaca máxima de 220-40=180
pulsaciones por minuto; ahora calculamos el 60 y el 85 % de 180, que es 108 y
153 respectivamente; por tanto, una persona de 40 años debe mantener su
frecuencia cardiaca entre 108 y 153 pulsaciones por minuto. · Duración: mínimo 30 minutos.
· Frecuencia:
mínimo tres días por semana.
Llegados a este punto, ya sabemos por qué y cómo debemos realizar
ejercicio físico, pero ¿estamos capacitados?, ¿tenemos algún problema que lo
limite o lo impida?. Es fundamental
que encontremos la respuesta a estas preguntas y para ello es indispensable que
nos sometamos a un reconocimiento médico para determinar
nuestra aptitud para la actividad física, sobre todo si respondemos
afirmativamente al menos a una de las siguientes preguntas:
1.
¿Le
ha dicho su médico alguna vez que tenga algún problema cardiaco?
2.
¿Suele
tener dolores torácicos o en la región del corazón?
3.
¿Suele
sentirse mareado o tiene episodios de desvanecimiento?
4.
¿Le
ha dicho su médico alguna vez que tenga la tensión demasiado alta?
5.
¿Tiene
más de 65 años y no está acostumbrado a realizar ejercicio intenso?
6.
¿Le
ha dicho su médico alguna vez que tenga algún problema óseo o de
articulaciones que haya empeorado o que pueda empeorar con el ejercicio?
7.
¿Existe
alguna otra razón por la que no debería realizar ejercicio?
El reconocimiento
médico previo al inicio de una actividad deportiva consiste en una
entrevista clínica, una exploración física y unas pruebas complementarias
poco agresivas:
Tras la valoración médica, lamentablemente, existirá un grupo de
personas a los que su médico les desaconsejará la práctica de ejercicio físico
por existir una enfermedad grave (fundamentalmente cardiovascular) o no
controlada (fundamentalmente metabólica) que puede verse complicada por el
ejercicio. El resto, la inmensa
mayoría, podrá iniciar sin grandes problemas el ejercicio o deporte que
prefiera; algunos directamente y otros después de tratar y corregir aquellas
alteraciones detectadas por nuestro médico, para poco a poco conseguir un
aumento de nuestra salud y una mejora de nuestra calidad de vida.
Bibliografía
1.
R.
Ortega, J. Mainka. Criterios para
la valoración del paciente que realizará ejercicio físico.
FMC Vol. 3 nº 8 octubre 1996.
2.
F.J.
Navas, F. Jiménez. Valoración médica
inicial y continuada del deportista sano. El
ejercicio en patología cardiovascular, pulmonar, diabetes mellitus y otras
enfermedades limitantes. Medicine 7ª
serie nº 127 julio 1999. 3. Guía de educación sanitaria sobre actividad física de tiempo libre. Programa de actividades preventivas y de promoción de la salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.
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