BREVE HISTORIA DEL CAMINO DE SANTIAGO
Corrían
los últimos años del Siglo IX o primeros del Siglo X
y por las calles de Compostela se veían personas extranjeras
con aspecto cansado, eran los primeros peregrinos que provenientes
de Europa llegaban hasta allí para venerar los restos del Apostol
Santiago encontrados en una cripta cercana al lugar en que hoy se
veneran.
Esta vía nació una vez encontrado el sepulcro del Apostol, durante
el reinado de Alfonso II, y mantuvo su esplendor hasta el s.
XVIII en que temporalmente perdió toda importancia. Los peregrinos
gozaban de protección en los reinos por los que pasaban,
y eran acogidos en los monasterios
y hospitales
fundados a lo largo del camino por diversas órdenes religiosas para
asistir y curar a los
peregrinos en aquello que pudieran necesitar.
Se cree que
la actual Francia era atravesada por cinco rutas hacia la península
Ibérica: una llegaba a Somport y
las demás a Roncesvalles. Todas ellas
se unían en Puente la Reina, y desde allí se dirigían por Logroño,
Santo Domingo de la Calzada, Nájera, Burgos,
Sahagún, León, Astorga y Ponferrada,
como ciudades principales, a Santiago de Compostela donde los peregrinos,
después de cumplir con las ceremonias rituales en la catedral de Santiago
de Compostela, recibían un documento, llamado «compostelana»,
que acreditaba su peregrinación.
La
importancia del camino de Santiago fue decisiva tanto en sentido económico,
como cultural y artístico. En este último sentido, dio lugar a la
creación de un tipo determinado de iglesia (la iglesia de peregrinación)
y a la construcción de numerosos edificios religiosos, incluida la
catedral de Santiago de Compostela. A través de él se difundieron,
además, los
capiteles historiados, decoración típica del rómanico
que creó escuela.
En la actualidad siguen afluyendo cientos y cientos de peregrinos
que utilizando muy diversos medios: a pie, en bici, a caballo, etc.
llegan cada día a Santiago de Compostela, con la intención unos de
orar y otros con fines deportivos, promesas personales, etc.
